

La otra noche, el 5 de enero víspera de Reyes, nos sacó de nuestras casillas un hecho, que desde nuestro punto de vista, es denigrante y vejatorio para los ciudadanos.
Me encontraba con unos amigos de paseo por el rastro de la Avenida Marítima de la capital Tinerfeña, entre la una y las dos de la madrugada, haciendo las “comprillas” reglamentarias del momento -tradición en el grupo de reunirnos ese día para ir por el rastro-; Pues bien, a esa hora y sin que se molestara a nadie se hallaba una fila de coches aparcados al lado de la acera, junto al rastro, dejando libre los dos carriles de circulación de la avenida. Cual fue nuestra sorpresa al ver aparecer a dos coches de policías + cinco grúas municipales en una verdadera estampida. Desconocíamos a que venía todo aquel espectáculo. No sabíamos si se estaba rodando alguna película de acción o había pasado algún accidente. Aún fue mayor cuando vimos como se tiraban de los coches los agentes y los conductores de las grúas y salían corriendo hacia los vehículos que estaban aparcados y de una forma “rapidísima” y muy bien organizados, unos les sacaban fotos, mientras que los otros enganchaban los gatos a las grúas y los “polis” multaban. En cuestión de minutos se llevaron cinco vehículos, cuyos propietarios confiados en la hora y en no molestar a nadie, habían dejado allí para hacer sus compras. Pues bien, desaparecieron, no se quedaron para informar, y a los diez minutos cuando estaban aparcados -ocupados- de nuevo los espacios anteriores, volvían a aparecer otra vez para llevar a cabo la misma operación, ante la indignación de los allí presentes que comenzaron a increpar a la policía por tal conducta.
Dada la alta hora de la noche, siendo la víspera de Reyes, no molestando a nadie y siendo una forma de aparcamiento usual, año tras año, no nos quedó otro remedio que ponernos a pensar en la razón que justificara tal incívica actuación, llegando a la conclusión que el fin era el de sancionar como medio recaudatorio y así contribuir a llenar las arcas municipales, ya que podían haber sido más permisivos en esos momentos, beneficiando así, tanto a los comercios como a los compradores.
Por lo que recordé unas declaraciones del “chico-superman de ofra”, que decía que en su responsabilidad municipal estaba el congelar los impuestos para el 2009 y conseguir un incremento en la recaudación de las sanciones de tráfico, como mínimo en un 60%, por lo que entendimos que esta desmesurada actuación contra los ciudadanos y los feriantes, era una orden de los responsables políticos.

; ¿HASTA CUANDO TENDREMOS QUE SEGUIR SOPORTANDO A ESTA LACRA DE VIVIDORES?
10 de enero de 2009 16:43
Pero hombre, ¿de qué se sorprenden? Esos son nuestros amigos Bienhechores de la Ley, siempre ahí para despejar las calles del Mal…